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lunes, 9 de julio de 2012

Canto a un Cuerpo Vacío


El paso apuraba, indeciso
cual corcel veloz y doliente
que corre a la par e inconsciente
de un viento frío y castizo.

La luz semejaba un castigo
misteriosa y vil le llamaba,
el frío de la noche amaba
¿y por qué no amarlo contigo?

Sudor y cansancio deshizo
cual corcel veloz y doliente
que cargara a un ser inconsciente
a la par de un frío castizo.

jueves, 15 de marzo de 2012

Desde el Interior


Tal vez pienses que sea innecesario
por más inútil que parezca o fuese
el amor de aquel joven solitario,
el cual resiste pero no envejece.

Tal vez sientas la misma inquietud…
Es compresible, cualquiera la siente,
ya que entonces por ti su juventud
va marchitando, curiosa y demente.

A veces es difícil. Muchas veces
intentara exprimir  su corazón
y así dejar salir sin intereses
un caudal moribundo de pasión.

En sus noches, profundas, infinito
es el fastidio de su intenso horror.
Para él gritará: “¡Te necesito!”
Pero en verdad fallecerá de amor.

Dudoso, convencido en lo imposible
que es ganarte cualquier estimación,
dudoso cruzará el indescriptible
pasadizo que encierra perdición.

Así consuma inútil su existencia,
tan Solitario, demente y curioso…
Así maldice fuerte su conciencia
al entender la verdad… Tan dudoso.

Entiéndelo, por más inútil que es
sabrás siquiera que él descansará…
Lo dice el interior de su vejez,
¿y cuan bastante su alma esconderá?

miércoles, 11 de enero de 2012

A Su Debido Momento

Ya hoy… Cualquiera ha escuchado
la voz que emana incomprensible,
la voz que nunca han descifrado.
Aquella, libre e irresistible.

Alojada en su fin de estrellas
al oído agudo encanta.
Produciendo al clarín centellas…
cual desdén con furor espanta.

Ninguno disuelve el cortejo:
a un muñón del cuerpo, incentiva.
Al niño, al joven, al viejo,
a cualquiera muerde o motiva.

Comprendo su fin: melodía…
melodía al blasfemo son.
Recuerdo el por qué no reía:
es la voz la fatal canción.

lunes, 23 de agosto de 2010

Coreadme en el Gehena



Maldita el alma al averno, vencida,
en negruras inmersa has poseído;
siniestro abrigo brindaste al dolido
infundida en las cuencas de mi vida.

Marfil del cielo en el alba escondida
de los rayos profundos del olvido,
germina como el clavel colorido…
manifiesto en tu vida dividida.

Heme rendido aquí gritando al vuelo:
¡soy el guerrero recio en fuerte duelo
par del destino oscuro, duro y cruel!

Caballero que muerde tez de hiel
gritaré en el abismo vivo amado:
¡nunca elegí haberme enamorado!

jueves, 27 de mayo de 2010

Amor y Angustia

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¿Olvida a la que siempre es recordada?
Confieso fracasados los intentos.
Suplicio es adorar a la adorada;
la mente se confunde en sus cimientos.

¿Qué hacer pues si está desconcertada?
Piensa impensable mar de irritamientos.
¡Nunca ha fingido acción descontrolada!
¡Siempre han fluido miedos turbulentos!

El amor… melodía del amor:
discreta, excelsa, viva, pura, extensa
¿Cuál será el predilecto sin pudor?

Vibrar vibrante esencia tan intensa
los sentidos impregna de fervor…
¿Cuál será la fruición en recompensa?

sábado, 13 de febrero de 2010

Ansia Incólume

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¡Ay, alma impía y sin pasión
que andas errante en pasajes desconocidos!
¿Por qué no acompañarme de paseo
por mi vergel ardiente de fuego inaudito?
¿Por qué considerar mi mundo infernal como óbice
para tu rumbo oneroso en el destino?
Tal vez fuese tortura peor para tu itinerario
¡Ay, alma impía, saber debieras que me sentí ufano contigo!

En mi palacio bajo aquel techo de nubes rojas
—que de tanto apreciarlas me han puesto los ojos flamígeros—,
tu vaga esencia me evocó tiempos pasados
en que mi espíritu corroído por ambrosía no tenía oficio,
en que mi espíritu se arrastraba sin ningún remordimiento,
en que mi espíritu bartuleaba el goce de estar vivo
¡Ay, alma impía y sin pasión,
me evocaste los días antiguos de existir y ser genuino!

Y tu sutil pero efímero paso por mi ofuscado averno,
dejó bajo mi monótono embozo un malestar perspicuo:
el vedado apetito para un alma condenada,
el vedado apetito que con estrujarlo muchos se han engreído,
ese apetito sin sentido y suspicaz como un sueño
dado en un babel de pesadillas, en un babel de silbidos
¡Ay, alma impía, saber quisiera si por designios me abandonaste,
o si en tu incursión sólo profanaste mis abismos!

Disparidad